sábado, 24 de agosto de 2013

Que bonito detalle el tuyo

Qué mierda de día he tenido, hay muchísimo calor y para colmo la única cafetería con aire acondicionado esta repleta de gente. Mejor me voy a la otra, no es tan moderna pero es muy agradable, es hogareña y muy poca gente va ahí, no tiene mucha publicidad ni es extranjera como la otra, es mi favorita.

Mierda, si que hace calor aquí. Me dirijo a la barra para pedir un frappé, siento un golpe en mi hombro, la mujer que caminaba hacia mi hace un segundo chocó conmigo. Oh, no me había fijado de lo bella que es, en realidad no me había fijado en nada de ella, pero ahora no puedo dejar de fijarme en todo; con una suave y tierna sonrisa me pide disculpas y se sigue de largo.

Me pongo a leer el libro que traje a la cafetería y tengo que releer cada párrafo porque mis pensamientos me distraen, no puedo dejar de pensar en ella...

Ya han pasado dos semanas y sigo viniendo a la misma cafetería todos los días a la misma hora, me siento en la misma mesa donde siempre quedo para encontrarme con mi cita, la misma de ayer y la misma de mañana, en las noches la sueño para poder aguantar hasta el próximo café. Escucho el sonido de la campana que esta en la puerta de la cafetería, la veo entrar ¿Es mi idea o cada día se ve mas bella?... Me encanta conversar con ella, es como una novela, es complicada, profunda e intensa y cada capitulo es mejor que el anterior.

Esto es nuevo pero me gusta mucho, estoy seguro que acabara bien. 

Nos despedimos después de una larga y agradable platica en donde descubrí cual es su mayor miedo, porque no le gusta el sushi, porque se mudó a esta ciudad y lo más vergonzoso que le pasó en la primaria; no sin antes quedar en vernos mañana.


Que bonito detalle el tuyo,
ese que tienes de coincidir conmigo.



Por: L.A.Espejo

miércoles, 14 de agosto de 2013

Ellen (Quinta parte)

Me sumerjo en la música que salé de mis audífonos, porque la verdad hoy no quiero hablar con nadie del salón, no es un buen día y hay un calor sofocante. Siento como todo a mi alrededor se va y me siento rodeada de estrellas, el calor se vuelve cálido, acogedor, siento una pequeña y refrescante briza en mi rostro, como si los ángeles me soplaran, alzo la vista y la veo entrar, con una sonrisa de película y caminando muy digna, dejando en su camino una hilera de su aroma, un aroma exquisito, indescriptible... Ellen, recuerda su primer amor y no puede evitar soltar una sonrisa inocente. 

Me ve, no puedo creer que sepa que existo. Todos se quieren sentar a su lado, mas bien que ella se siente a su lado; pero camina directo a mi, me lanza una sonrisita de lado y deja su mochila en la silla alado de mí, al otro lado esta la ventana así que solo yo me encuentro junto a ella y mis amarguras dejan de ser amargas.

Como siempre nos ponemos en equipo para hacer el trabajo y solo espero el momento en el que debajo de la paleta de la silla, me agarre la mano; me mira con complicidad, yo no se que hacer, siento como todo mi mundo se mueve, no puedo evitar sentir un calor en mi corazón que se me saldrá de mi pecho y la vida se vuelve vida.

Llevamos meses lanzándonos miradas, miradas que solo nosotras entendemos, nosotras entendemos que nos esta pasando, que es lo que están sintiendo nuestros corazones. Sara se ríe de lo nerviosa que me pongo con ella, de lo poco expresiva que soy y lo seria que puedo ser, me dice que me deje llevar, que ella me cuidara, yo le creo.

No se si esto es lo ideal, tengo a mi lado sujetando mi mano a la chica perfecta, la mas guapa del salón o de la escuela, jefa de grupo, selección de danza y alumna modelo, que tiene a un novio que esta igual de abobado que yo por ella, si, no se si esto es lo ideal, pero si se que es sincero.





Por: L.A.Espejo

viernes, 2 de agosto de 2013

Mesera

De día solo soy una persona más siendo simplemente una persona, ocupando un espacio, viéndome obligada a estar recibiendo ordenes de personas que son irrelevantes para mi, haciendo lo que se ordena, esperando a que alguna luz se encienda, que algo explote, alguna señal de que sigue con visa, dejando que el destino haga con mi vida lo que quiera, intentando ser real.

Por las noches me gusta perderme en las fiestas, donde puedo dejar caer mi corazón y mi mente, en la multitud, porque puedo sentirme como parte de algo si soy parte de la escena, cualquiera puede hacer que la vida parezca un poco mas bonita añadiendo hielo y ginebra, lo malo es que al final me doy cuanta de que puedo salirme de todo menos de esta piel. Cada minuto se siente como el anterior, sin giros inesperados, justamente igual, igual de jodido. Y en una mañana llena de dudas, caminó a casa, pasando por cafeterías populares y viendo como los amantes se citan, los cafés se enfrían, las platicas se enfrían, los comerciantes venden y la mesera ruega porque algo nuevo pase...


Soy una mesera.



L.A.Espejo