Mi mente me juega una mala pasada, debería pensar en lo feliz que estoy con el hombre perfecto, él, que es tan atento, tan guapo, tan inteligente, gracioso, sincero y que sobre todo que si esta perdidamente enamorado de mí; sin embargo aquí estoy, pensando en ti mientras me besa, imaginando que eres tú el que con sus manos frías sujeta firmemente mi cintura, que esos besos son tus delgados y dulces labios que dejan salir tu lado tierno y delicado escondido en tu rudeza y falso ego.
No debería seguir con esto, ni con él, ni contigo. Todo esto es una farsa, mi amor por él, tu amor por mí. Pero aquí estoy, fingiendo como una verdadera actriz y sufriendo como una mártir. Él es un hombre perfecto, tú eres un cabrón, pero tú eres mi hombre perfecto y él es mi lancha en este océano traicionero que se convirtió mi vida por amarte.
L.A. Espejo
