Los mejores grupos de amigos son los que se conocieron en un lugar cualquiera, donde lo único que tienen en común es la edad.
Todos son un mundo diferente, con diferentes actitudes, pensamientos, sueños y ambiciones, NADA en común; por lo tanto, en mi opinión eso es mejor, más enriquecedor a que si todos fueran mas parecidos ya que llegaría el momento en el que la platica no tendría ni un fin.
Pero tener un amigo amante de las artes marciales, uno enamorado del fútbol, uno un tanto filosofo, uno un poco enfermo y raro, etc, es mas interesante; no falta el dramático, el loco, el fresa, el que vive por los libros, el que ama el deporte, el que cree saberlo todo, el cursi, los eternos enamorados, el soñador, el músico... las platicas jamas acaban.
Te sorprende la lealtad que se crea en esos grupos, creo que eso es uno de los puntos mas relevantes porque, con el tiempo te das cuenta que tienen muy poco en común, surgen las diferencias, pero siempre te quedas y te preguntas por qué; aparecen los recuerdos que para que existen si no para que recuerdes lo maravillosos que son, lo mucho que los quieres y lo solitaria que estaría tu vida sin ellos.
Lo mágico de los grupos de amigos son las reuniones, esos momentos algo improvisados en los que se habla de todo (de todo en verdad), esos momentos algo improvisados en los que se habla del futuro, que si en unos veinte años estaremos en la misma sala comiendo pizza, tomando diversos tipos de bebida (depende de la ocación), platicando como siempre, haciéndonos bromas espontáneas, recordado como si hubiera sido ayer, con hijos llamando tíos a todos en esa sala y siendo el nuevo grupo de amigos, siendo todos una familia, amándonos, odiándonos y divirtiéndonos... como cuando nos conocimos en un lugar cualquiera.

No hay nada como que después de tantos anhos, uno puede cruzar la calle y encontar al mismo grupo de amigos
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